Declaración:
Presidente de la Academia Chilena de Medicina
elegido Presidente de la Asociación de Academias Latinoamericanas de Medicina
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Reseña
La Academia Chilena de Medicina fue creada en 1964, a través de la misma ley que
dio origen al Instituto de Chile. Constituye una corporación autónoma en su
organización y funciones y su patrimonio está integrado por los fondos que le
asigne anualmente el Consejo del Instituto; por donaciones de instituciones
públicas o privadas, nacionales o extranjeras; por herencias, legados u otras
acciones que lo beneficien y por sus rentas propias. |
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Oficina del Presidente de la Academia Chilena de
Medicina |
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La conforman médicos interesados tanto en el
progreso de las ciencias médicas como de la salud pública y que son considerados
por sus pares como eminentes en las especialidades que representan al interior
de la Academia.
Su propósito fundamental es el estudio de los problemas propios de la medicina y
de la salud y la proposición de soluciones para los mismos. Tan importante como
lo anterior es el empeño que deben poner sus miembros en la defensa de los
valores espirituales, éticos y morales y el respeto a la tradición y culto del
pasado, para lo cual el estudio de la historia de la medicina y de las grandes
figuras médicas es un medio fundamental. Para el cumplimiento de tales
objetivos, el Reglamento Interno de la Academia dispone de una serie de
actividades de índole específica entre las que destacan la exposición de los
problemas médicos de actualidad, el patrocinio de la investigación médica, el
resolver aquellas consultas que el gobierno u otras instituciones le formulen
sobre problemas médicos, así como el plantear sus opiniones a la comunidad
nacional sobre aquellos temas propios de su campo que sean relevantes. Este
concepto es aplicable por igual a la Salud Pública mediante la educación y el
reforzamiento de las medidas de prevención de factores de riesgo en el ámbito
individual, familiar y social.
La Academia funciona a través de sesiones, tanto ordinarias como
extraordinarias, y su dirección y administración están a cargo del Presidente,
un Secretario y un Tesorero.
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Integran la Academia miembros de
número elegidos de acuerdo a la ley; miembros correspondientes nacionales, que
son aquellos que residen fuera del área metropolitana; miembros correspondientes
extranjeros; y miembros honorarios. En la actualidad son 30 los miembros de
número, provenientes de distintas especialidades, que la componen.
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A la Academia Chilena de Medicina corresponde quizá una de las labores más
complejas dentro del Instituto de Chile, en cuanto a ella toca todo lo que se
refiere a la salud tanto física como psíquica; debe preocuparse, pues, del ser
humano como conjunción de cuerpo y espíritu y de procurar la armonía entre
ambos.
Los sorprendentes avances que día tras día revolucionan la medicina, generan
para los médicos inmensos desafíos y de ellos debe hacerse cargo la Academia
Chilena de Medicina. Se trata de acceder a los nuevos conocimientos y
descubrimientos en las distintas especialidades y de enfrentarlos con capacidad
crítica, pero teniendo siempre presente que ellos deben ser un médio para el fin
primordial cual es la preservación y restauración de la salud. Por eso, tan
importante como ese conocimiento de punta, es la búsqueda de fórmulas que
permitan transformarlo en un verdadero instrumento de progreso para la salud en
Chile, con todas las limitaciones que ello supone enfrentar en la práctica. Si
consideramos que la salud es para el ser humano uno de los bienes primordiales,
el acceso a ella en las condiciones más equitativas posibles, deviene uno de los
problemas más urgentes de resolver.
Dos temas que han preocupado enormemente a la Academia de Medicina en el último
tiempo son la relación médico paciente y la bioética. En efecto, los
extraordinarios avances científico tecnológicos no deben relegar al olvido la
importancia de la experiencia clínica para un diagnóstico acertado, ni los
tratamiento médicos perder de vista que sus destinatarios son seres humanos con
las enormes complejidades físicas y sobretodo psíquicas que estos involucran.
Por ello, en los albores del año 2000, qué duda cabe, uno de los mayores
desafíos para el médico es confrontar los avances de la ciencia con la mirada
propia de la ética; de ahí que la bioética se haya convertido en un tema de gran
relevancia. En esta perspectiva, la Academia se ha propuesto discutir durante
este año lo relativo al genoma humano con todas las complejidades que entraña.
En este y otros problemas, su aporte debiera procurar el continua desarrollo y
perfeccionamiento tanto de los médicos chilenos como de la salud en nuestro
país. Eso es lo que nos proponemos.
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