|
El 29 de agosto de 2007 el H. Consejo del Instituto recibió en sesión
extraordinaria a la señora Ministra Presidenta del Consejo Nacional de la
Cultura y las Artes, Dª Paulina Urrutia Fernández, quien realizó una
intervención acerca de las Políticas públicas en materia cultural, impulsadas
por el Gobierno. Por considerarlo de interés, se ofrece su texto íntegro: |
|
INTERVENCIÓN DE
LA SEÑORA MINISTRA DE CULTURA ANTE EL H. CONSEJO DEL INSTITUTO DE CHILE
Muy buenos días,
en nombre del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes quiero agradecer al
Instituto de Chile y a las Academias que la componen, esta invitación a dialogar
sobre las políticas públicas en el ámbito de la cultura.
Deseo iniciar esta intervención señalando
aquellos elementos constituyentes de la institucionalidad cultural de nuestro
país, que fuimos capaces de construir como sociedad después de más de 50 años de
esfuerzos y debates que concluyeron el año 2003 con la ley que dio vida al
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Esta institucionalidad no fue concebida como un
Ministerio, de carácter gubernamental y autoridad unipersonal y vertical, por el
contrario, se pensó como un Consejo de carácter estatal y autoridad colegiada
que trascendiera a las distintas administraciones, con una mayoritaria
participación de la sociedad civil en sus órganos de decisión, descentralizado y
territorialmente desconcentrado en el levantamiento e implementación de sus
políticas. Regionalmente está constituido por Consejos también integrados
mayoritariamente por la sociedad civil y Comités Consultivos representativos de
los ámbitos artísticos y culturales. En el nivel nacional su máxima autoridad es
el Directorio Nacional integrado por 11 miembros, en que además de la Ministra,
quien lo preside, y de los Ministros de Educación y Relaciones Exteriores, se
encuentran un representante de la Universidades del Consejo de Rectores, Don
Agustín Squella; uno de las Universidades Privadas Autónomas, Don Enrique López;
un representante de los Premios Nacionales, Don Lautaro Núñez; y cinco miembros
propuestos por diversas organizaciones de la sociedad civil vinculadas al arte y
la cultura: las señoras Drina Rendic y Cecilia García Huidobro, y los señores
Arturo Navarro, Santiago Schuster y Pablo Rivera. Además, es asesorado por un
Comité Consultivo Nacional cuya principal función es la de asesorar al
Directorio Nacional en distintas materias, especialmente aquellas que vinculan a
la educación con los procesos civilizatorios culturales.
También se
encuentran, como órganos dependientes del Consejo Nacional nuestros tres
consejos sectoriales: el Consejo Nacional del Libro y la Lectura; el Consejo de
Fomento de la Música Nacional; y el Consejo del Arte y la Industria Audiovisual;
todos ellos también integrados mayoritariamente por representantes de la
sociedad civil. Al mismo tiempo que establece la coordinación de la DIBAM y el
Consejo de Monumentos Nacionales y la coordinación con DIRAC.
Todos estos órganos
son la esencia de nuestra institucionalidad cultural, constituyen su mayor
riqueza por cuanto aseguran la indispensable diversidad y pluralismo de
opiniones, visiones e intereses que requiere el diseño de políticas culturales y
garantiza una permanente autoevaluación y control de lo que se hace.
Junto a esta
institucionalidad debemos también destacar
que la
política cultural en nuestro país es una política de Estado y no de Gobierno,
establecida para el período 2005-2010, acordada por el Directorio Nacional a
partir de la Primera Convención Nacional de la Cultura realizada en agosto del
año 2004 y plasmada a partir de un proceso abierto y participativo, en el
documento “Chile quiere más cultura”, y cuyos principios orientadores son la
afirmación de la diversidad cultural; la libertad de creación y expresión; la
participación democrática y autónoma de la ciudadanía en el desarrollo cultural;
la educación para la apreciación de la cultura y la formación del espíritu
reflexivo y crítico; la preservación, conservación y difusión del patrimonio
cultural; la igualdad de acceso al arte, los bienes culturales y las
tecnologías; la descentralización de la política cultural; la profundización de
la inserción de esta acción en el mundo; y el rol insustituible del Estado en
esta tarea. En base a estos principios define líneas estratégicas de desarrollo
artístico y cultural, objetivos y 52 medidas concretas de implementación.
En
agosto del 2005 realizamos la 2ª Convención Nacional de Cultura, que permitió, a
partir de la política nacional, la elaboración de políticas específicas para
cada una de las regiones del país, definidas por sus órganos regionales y
orientados por aquellos aspectos identitarios y particulares de cada región. El
año 2006 con la realización de la 3ª Convención iniciamos el proceso de
implementación y evaluación de la política nacional, inaugurando de esta manera
una forma de dar cuenta anualmente a la propia institucionalidad cultural de los
avances, logros, desafíos y también problemas con que nos encontramos año a año.
Es
indudable que esta institucionalidad y esta manera de enfrentar el diseño,
implementación y evaluación de las políticas públicas es única y pionera en
nuestra país, y que si bien puede plantear dificultades y desaciertos, estamos
seguros nos entrega oportunidades únicas.
Si
intentamos resumir lo que fueron las políticas culturales hasta la instauración
del CNCA, sería posible decir, sin un ánimo reduccionista, que estas se
orientaron fundamentalmente al desarrollo de instrumentos de financiamiento
público para el fomento de la creación artística y cultural mediante fondos
concursables. Estos instrumentos permitieron, en un país que había disminuido
prácticamente a cero los recursos públicos destinados a la actividad cultural, y
que no contaba con instrumentos de fomento al aporte privado, aumentar en varias
veces la producción cultural en sus distintas disciplinas, en que sólo por
nombrar algunas podríamos señalar el pasar de uno o dos estrenos de películas
chilenas al año en 1990 a las 13 o 14 que tenemos anunciadas para este año; en
artes escénicas (teatro y danza) en 1990 los espectadores llegaban a los 150
mil, mientras que en los años
2004/2005 la cifra se elevó a más de
1.700.000 personas,
ejemplos
que podemos ver con resultados similares en las distintas disciplinas.
Esto
se ve reflejado en el crecimiento de más de un 28% del presupuesto público el
año 2007 en relación al 2006, que nos ha permitido, sin abandonar el fomento a
la creación al que hemos hecho referencia, avanzar en programas que aseguren el
acceso y la participación de la ciudadanía en la cultura, mediante la creación y
el desarrollo de más y mejores audiencias, la generación de una red de
infraestructura cultural a lo largo y ancho del país, el estímulo de la gestión
cultural, la inclusión de formación artística y cultural en los procesos
educativos y la promoción de mayor calidad de contenidos en los medios de
comunicación.
En
esta perspectiva se inscriben los programas que estamos desarrollando en
distintas áreas:
En Acceso y
Participación nos encontramos desarrollando el programa de Acceso Regional, en
el que los Consejos Regionales de Cultura, en coordinación con los Gobiernos
Regionales desarrollan un conjunto de actividades culturales con impacto local y
regional en talleres de formación, seminarios, charlas, foros, clínicas e
itinerancias, de acuerdo a sus propias prioridades; las fiestas ciudadanas Chile
+ Cultura, como plataformas regionales de encuentro y difusión de la propia
creación regional, en las que las personas no solo disfruten de manifestaciones
de calidad sino que disfruten de sus propias creaciones, relevándolas y
reconociéndolas, constituyéndose en la manera de construir ciudadanamente la
fiesta del bicentenario. En este mismo ámbito, hace pocos días hemos hecho el
lanzamiento del programa “Creando Chile en mi Barrio”, en convenio con el MINVU
y la Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza, nos permitirá trabajar
de aquí al 2010 en más de 200 barrios y localidades del país, vulnerables
culturalmente por razones socioeconómicas o geográficas, desarrollando
capacidades para la apreciación y goce de expresiones artísticas de calidad,
generando hábitos, fidelizando audiencias, permitiendo la expresión ofreciendo
oportunidades de formación y trabajando asociativamente para la instalación de
capacidades de autogestión en un proceso de dos años.
En
infraestructura Cultural hemos iniciado por primera vez un programa
especialmente destinado a contar con una red de infraestructura a lo largo y
ancho del país, de la mano del Colegio de Arquitectos, la Asociación Chilena de
Municipalidades y la Asociación de Gestores Culturales, asegurando de aquí al
año 2010 poder contar con al menos un centro cultural en las comunas de más de
50 mil habitantes y estamos diseñando, en conjunto con las Intendencias
Regionales, convenios de programación que nos permitan la implementación de
Planes Regionales de Infraestructura Cultural que aseguren la concreción de este
objetivo, con espacios adecuados y complementarios también en las comunas más
pequeñas y con una adecuada gestión de cada uno de estos espacios. En esta
primera etapa, y luego de un proceso de consulta con las 85 comunas del país que
concentran 2 tercios de la población del país, estamos adjudicando recursos a 28
Municipios para la construcción, compra y mejoras de infraestructura;
estableciendo convenios para la asesoría en diseño arquitectónico y gestión en
otras 8 y asesorando en etapas preliminares de gestión a otras 30.
En Educación nos hemos propuesto el mejoramiento de
calidad de la educación artística,
a través de distintos programas: por primera vez estamos implementando un
programa que enriquece las horas de libre disposición de la Jornada Escolar
Completa mediante la ampliación y aumento de la calidad de los contenidos
artísticos y culturales para escolares y docentes municipalizados de enseñanza
media; la tradicional muestra de teatro escolar pasará este año a convertirse en
la de Muestra de Arte Escolar, incorporando junto al teatro, la danza y las
artes visuales; hemos consolidado una línea de apoyo y el fomento a la Educación
Artística Diferenciada vía el Fondo Nacional de Escuelas Artísticas (FNEA) y se
ha incorporado en el proyecto de la Ley General de Educación a propuesta del
CSE, el reconocimiento de una nueva modalidad artística, junto a la educación
científico-humanista y técnico profesional.
En materias internacionales hemos volcado nuestros esfuerzos en avanzar en una
mejor inserción de Chile en el mundo a través de distintos programas e
instrumentos. En esta perspectiva fuimos uno de los primeros 30 países en
ratificar la Convención para la Protección y Promoción de la Diversidad de las
Expresiones Culturales, cuya 1ª reunión se celebró en Francia hace unos días y
sobre cuyo contenido me referiré en detalle en unos minutos. Al mismo tiempo
hemos incrementado nuestro intercambio bilateral, poniendo énfasis en los países
limítrofes, pero sin abandonar la mirada puesta en socios estratégicos en otros
rincones del planeta como Europa y Asia. En el campo multilateral, estamos
fortaleciendo nuestra presencia en foros relevantes como la OEI, siendo uno de
los promotores de la Carta Iberoamericana de Cultura, suscrita en noviembre del
2006 y la reciente concreción del programa Iberescena para el desarrollo de la
danza y el teatro. Destaco en este punto que los días 26 y 27 de junio próximo
se llevará a cabo en Valparaíso la 10ª Conferencia Iberoamericana de Ministros
de Cultura.
Hemos también fortalecido el trabajo conjunto con la DIRAC del Ministerio de
Relaciones Exteriores, de manera de coordinar nuestras acciones y utilizar más
eficientemente nuestros recursos con programas conjuntos como las Embajadas
Culturales.
En materia
legislativa deseo concentrarme en dos temas centrales. El primero de ellos es el
proyecto de reforma a la Ley de Propiedad Intelectual que hemos enviado al
Congreso Nacional, el cual refleja una respuesta consensuada al interior del
Gobierno de Chile con 7 Ministerios involucrados, a legítimas aspiraciones
provenientes de los más diversos sectores de nuestra sociedad; y expresión
además del respeto a los compromisos adquiridos con nuestros socios comerciales
en la materia.
Este proyecto
busca materializar nuestra Política Cultural, que expresa la convicción de que
el crecimiento de nuestro país se funda no sólo en el aumento del bienestar
económico y en la superación de la marginalidad, sino en el desarrollo humano,
personal y colectivo, donde el acceso a los bienes y servicios culturales que
nos permiten participar de una sociedad más integral y justa, es un derecho
irrenunciable.
Hemos
optado por una agenda progresiva para abordar las modificaciones a esta ley. La
primera etapa se materializó en el año 2003, cuando se aprobaron dos importantes
reformas. Con el proyecto en discusión, proponemos aquellas modificaciones
generales a la ley, necesarias para responder al nivel de desarrollo que nuestro
país tiene, haciéndonos cargo de las diversas realidades que la sociedad actual
nos presenta.
Paralelamente, a partir de esta iniciativa hemos comenzado la última etapa de la
agenda, mediante un trabajo planificado y sistemático con cada uno de los
sectores interesados para preparar así futuras iniciativas legales donde se
recojan cada una de las legítimas aspiraciones sectoriales.
Ciertamente no todos
estarán de acuerdo con las propuestas que se formulan. Ciertamente tendremos
opiniones diversas y manifestaciones de intereses también disímiles, pero lo
importante es que avancemos juntos en el establecimiento de los acuerdos que
esta reforma requiera.
Quiero destacar, también, la aprobación unánime y posterior ratificación a
comienzo de este año, de la Convención para la Protección y Promoción de la
Diversidad de las Expresiones Culturales de UNESCO, ya que representa una gran
oportunidad para reafirmar el valor de las expresiones culturales como parte del
patrimonio de la humanidad y es el marco que da sentido y fundamento a nuestra
política cultural.
Esto, que hoy nos
puede parecer obvio, es un triunfo para todos aquellos que con mayor o menor
intensidad creímos que era posible contar con un instrumento jurídico de derecho
internacional que pusiera a la cultura y a sus instrumentos públicos, es decir,
las políticas culturales de promoción y protección, a lo menos en un nivel
similar que los principios y reglas de la libertad de comercio, que con su
complejo sistema de derechos y obligaciones condicionan la acción cotidiana de
nuestros Estados.
He querido
señalar, con mayor o menor detalle aquello que hemos logrado y lo que nos
encontramos hoy realizando, pero creo también oportuno referirme a los
principales desafíos que tenemos por delante.
El año 2010 celebraremos nuestro Bicentenario, ello será una fecha oportuna para
concretar proyectos emblemáticos en infraestructura cultural que nuestro país
requiere, como contar con un gran centro para el desarrollo y difusión de las
artes escénicas y el Archivo Nacional de la Fotografía, además del plan nacional
de infraestructura cultural al que hemos hecho referencia. La realización de
importantes eventos culturales como el Congreso Mundial de la Lengua Española,
cuyo acuerdo para su realización en Chile el 2010 me fue encomendado por la
Presidenta en su última versión en Colombia y la Trienal de Artes Visuales que
nos permitirá iniciar la instalación de Chile en el circuito internacional de
este sector.
La celebración a lo largo de todo el país del Bicentenario de nuestra República
a través de las Fiestas Chile + Cultura, en que deseamos que sean las propias
provincias y regiones quienes vayan diseñando participativamente sus formas y
contenidos.
En mayo pasado le
fue entregado a la Presidenta de la República el informe que la Comisión de
Institucionalidad Patrimonial elaboró, en base a un diagnóstico compartido y
discutido desde distintas sensibilidades durante 8 meses de trabajo, con una
propuesta específica y concreta de política pública e institucionalidad cuya
misión será el registro, conservación y difusión del patrimonio cultural del
país. A partir de esta propuesta, la Presidenta Bachelet nos ha encargado el
diseño de las iniciativas legales necesarias para dar vida al Instituto del
Patrimonio. Estas iniciativas deberán ser ingresadas al Congreso Nacional dentro
de este año. Esta nueva institucionalidad vendrá a completar la
institucionalidad cultural del país iniciada con la creación del CNCA y tendrá
como principales aspectos una estructura descentralizada con presencia en todo
el país, la integración de las distintas instituciones públicas que hoy dan
cuenta de dimensiones acotadas del patrimonio y la existencia de un fondo
nacional del patrimonio, con incentivos tributarios adecuados para el aporte
privado, de manera de asegurar su resguardo y difusión como una tarea de todos.
En esta misma
perspectiva, el Directorio Nacional del CNCA ha asumido el desafío de generar
las condiciones para modificar la ley de donaciones culturales de manera de
resolver aquellos aspectos más críticos de su modificación en el año 2003 y
sobre los cuales creemos que es posible construir consensos amplios. Estamos
convencidos que es posible hacer estos cambios para transformarla verdaderamente
en un instrumento de política económica para el desarrollo de nuestro sector y
sin lugar a dudas del país. Con ello reafirmamos el reconocimiento, la
valoración y promoción que otorgamos a la iniciativa privada en materias
culturales y que podemos también ejemplificar en la acción conjunta que
desarrollamos con corporaciones y fundaciones como Matucana 100, Balmaceda 1215
y y la Corporación Cultural del Teatro Municipal.
Hace unos minutos
hice referencia al proyecto de ley que modifica la ley de propiedad intelectual,
al respecto quiero reiterar nuestro convencimiento de la importancia de esta
iniciativa y la urgencia en lograr su aprobación durante el presente año.
Estamos seguros que hemos desarrollado en conjunto con los parlamentarios de los
distintos sectores pertenecientes a las comisiones de Cultura y Economía de la
Cámara de Diputados una discusión ejemplar, pero que recién se encuentra en sus
primeras etapas, que debe continuar en esta perspectiva de visión de país y
futuro.
Finalmente debo
señalar el desafío que hemos asumido de hacer de Chile un país de lectores y
lectoras. Para ello estamos diseñando el Plan Nacional de la Lectura a través de
iniciativas estratégicas para mejorar el acceso al libro y la lectura;
establecer instrumentos de financiamiento público para el fomento de la lectura;
fomentar una industria nacional del libro; poner el libro y la lectura al centro
de las políticas de educación; diseñar estrategias y métodos de fomento lector;
incentivar la investigación sobre el libro y la lectura; garantizar la
diversidad cultural y lingüística; promover los derechos en torno al libro;
coordinar iniciativas públicas, privadas y de la sociedad civil de fomento
lector; implementar campañas comunicacionales; e incorporar tecnologías de
información y comunicación.
Esto es posible
porque llevamos años trabajando iniciativas tales como: llevar libros a sectores
rurales y poblacionales a través de programas participativos de fomento;
promover bibliotecas de aula en las escuelas del país; promover ferias del libro
comunales y regionales; promover ediciones de libros para personas con
discapacidad visual; promover y fomentar la creación de más y mejores
bibliotecas escolares; promover y fomentar la creación de más y mejores
bibliotecas públicas; apoyar proyectos de fomento lector de la sociedad civil;
ampliar la compra de títulos de autores chilenos para las bibliotecas públicas;
inducir a la escritura a niños y jóvenes a través de concursos; desarrollar
talleres de animación a la lectura; fomentar encuentros entre autores y público;
promover el valor del libro como el principal soporte del conocimiento; la
memoria y la creación; incorporar Internet para el fomento lector; y fomentar la
lectura en soportes y formatos no tradicionales: digital e hipertextual.
A partir de todo
esto, la tarea fundamental es articular los esfuerzos de bibliotecas, colegios,
Colegio de Profesores, Ministerio de Educación, escuelas artísticas, medios de
comunicación, etc. Convocar a la sociedad, a los actores públicos y privados a
esta tarea de todos.
Son estos objetivos
los que nos convocan en la actualidad y para las que nos hemos fijado plazos y
metas al 2010. Será parte de nuestro proceso, también, los aprendizajes que esta
experiencia genere en su ejecución y desarrollo para darle continuidad en el
tiempo.
Quiero agradecer
nuevamente esta valiosa oportunidad y con ello poner fin a esta intervención
para dar paso a las preguntas.
Muchas gracias.
ˆ
Arriba
|