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EL INSTITUTO DE CHILE EN SU ARQUITECTURA

El cuadrante Monjitas-Miraflores se presenta perfectamente consolidado ya en 1874, visto a unos doscientos metros por el noroeste, desde la terraza del hoy demolido palacio Urmeneta, con la presencia dominante del Convento-Iglesia de La Merced (derecha), actualmente monumento histórico, y del entonces recién inaugurado paseo del Cerro Santa Lucía (centro); el carácter aún colonial del sector, en donde las calles que corren en sentido oriente-poniente muestran los frentes principales de las casas y las en sentido norte-sur (o “calles atravesadas”) mayoritariamente portones de servicio o puertas falsas, nos evidencian los grandes vacíos al interior de las manzanas, disponibles para la densificación urbana propuesta en 1930 por el Dr. Brunner mediante la penetración de pasajes, y materializada por los –actualmente diríamos- operadores inmobiliarios como Holzmann & Araya para nuestro caso de la Calle Almirante Jorge Montt

…y en donde la calidad urbana resultante motivará recientemente (2006) una propuesta de la Dirección de Obras Municipales de Santiago para incluir esta Calle dentro de la consolidación del eje semipeatonalizado Catedral-Monjitas, como una verdadera puerta urbana para acceder al casco histórico de la Ciudad.

 

 

 

     EN LA APROXIMACION

 

Una aproximación a las Sedes por sus calles planificadas en el esplendor de la urbanística chilena de principios del siglo XX, nos permite experimentar las notables oscilaciones arquitectónicas locales que las rodean, como el palacio encargado por la familia Puyó (1) al altamente atribuible Arquitecto Jéquier y diseñado (¿1909?) en el tipo de “casa de cuatro puertas” con estilo triunfantedel “Beaux-Arts” de Segundo Imperio; el otro palacio familiar (2) encargado hacia 1929 por la Sra. Luisa Aristía Vda. de Edwards a su sobrino, el Arquitecto y Diputado Ismael Edwards Matte y su socio Federico Bieregel, en estilo neo-colonial con derivaciones barrocas peruanas, posiblemente influidas por el entonces intenso apostolado estilístico de las sonadas conferencias locales del argentino Martín Noel sobre arquitectura Cuzqueña; otras casas neoclásicas italianizantes, como la diseñada en 1939 por los Arquitectos Eduardo Costabal y Andrés Garafulic (3), casi gemela arquitectónica de la actual Sede del Nº 453, o la encargada en 1948 por la Sra. María Luisa Blanquier al Arquitecto Jorge Aguirre (4), activo promotor de la arquitectura moderna luego de su paso por la oficina de Costabal & Garafulic; y, finalmente, el edificio de renta (5) diseñado en 1952 por el consumado “modernista” José Dvoresky.

 

 

     LOS AUTORES

 

Representantes de la brillante generación de la primera mitad del Siglo XX, los Arquitectos Costabal y Garafulic grafican elocuentemente, mediante este aviso publicado en la Revista “Zig-Zag” dos años antes de la construcción (encargada en 1939 por el Sr. José Ríos) de la casa de la actual Sede del Nº 453, su versatilidad como autores de proyectos de alta calidad, como la moderna Clínica Santa María (centro), la neo-bizantina Basílica de Lourdes (abajo a la izquierda), ambos en Santiago, o el estilo buque propuesto para el concurso del “Cap Ducal” de Viña del Mar (abajo a la derecha), finalmente ganado por el Arquitecto Roberto Dávila bajo la misma clave ornamental.

 

Ya separados como socios, el diseño de la casa de la actual Sede del Nº 454 (encargada por el Sr. Sergio Fernández entre 1953 y 1954) corresponderá a Eduardo Costabal, con la colaboración del Arquitecto “R. Kayser”.

 

 

     LA ARQUITECTURA


Proyecto Original Sede Nº 453
(tercer piso probablemente añadido 
durante la obra, por los mismos arquitectos)
Proyecto Original Sede Nº 454
(tercer piso añadido posteriormente, de autoría incierta)

 

Las Sedes, que se enfrentan espacial (Nº 453 al oriente; Nº 454 al poniente) y conceptualmente, atendiendo los catorce años de ejercicio profesional que separan ambos encargos, nos sugieren opciones estilísticas (neoclásica italianizada para el Nº 453; neoclásica con aplicaciones ornamentales quizás tomadas del neo-federal inglés, especialmente en rejas, para el Nº 454) y calidades constructivas diferentes; así, la casa Nº 454, ejecutada ya en el ocaso de la arquitectura académica chilena, se aprecia terminada con un absoluto dominio de las aplicaciones de figuras y canterías de cemento con cal hidráulica, acaso manifestando la madurez final de sus estucadores, yeseros y forjadores artesanales, que desaparecerán en un modernismo carente de ornamentos.

 


     LA INTENCIONES EN ARQUITECTURA


Cualquier intervención para su necesaria readecuación física, requiere leer cuidadosamente las intenciones originales de los Arquitectos a partir de su secuencia de intervenciones, como puede observarse para la Sede del Nº 454:  

 

 

 

 

 

 

Texto e investigación: Arquitecto Ignacio Julio Montaner