Fundamentos legales de la Academia Chilena de Bellas Artes periodo 1964-2011

La edición de los Fundamentos Legales de la Academia Chilena de Bellas Artes período 1964-2011, se justifica por la urgente necesidad de entregar un manual de lectura rápida, dirigido especialmente a los académicos de número, correspondientes y honorarios, y a los que en el futuro puedan ser designados. El objetivo fundamental es la comprensión de las finalidades que tuvo el legislador al crear el Instituto de Chile y sus 6 academias, mediante las Leyes N°15.718 (1964) y N°18.169 (1982).  Ambas leyes obligaron a las academias a redactar sus propios reglamentos, partiendo de la base que éstas “eran autónomas en su organización, actividades y patrimonio”.

Esta publicación es un compendio de leyes, reglamentos, actas, informes y síntesis de documentos  que fueron catalogados y  ordenados cronológicamente. Se estima que serán de fácil comprensión las razones de las modificaciones legales y la legitimidad de las mismas en los 47 años de vida de la Academia, teniendo en cuenta que los mismos han permitido un progreso notable desde su creación en 1964, recordando la preclara tarea de los miembros fundadores: Domingo Santa Cruz Wilson (1899-1987), Alfonso Leng Haygus (1884-1974), Camilo Mori Serrano (1896-1973), Marco Bontá Costa (1899-1974) y Jorge Délano Frederick (1895-1980), quienes realizaron un  extraordinario activismo cultural que posibilitó la consolidación de una institución  única en el país.

En la breve historia de la Academia, siempre asombran dos propiedades: “la irrenunciabilidad del rango de miembro de número de un académico”, establecida por ley,  y “los deberes ad honorem”, esta última es por tradición. El sello  altruista que determinan ambas propiedades permitió el crecimiento lento, pero sostenido de las actividades de la institución. Sin embargo, desde fines del siglo pasado los deberes académicos, especialmente de administración, han afectado sensiblemente la labor académica,  obligando a realizar un ajuste y  modernización de  las normas internas de la Academia.

Estamos seguros de que lo  justo o legal es más transparente y equitativo, y sumado  al respeto por el otro, se puede  tener  fe en una revitalización de la labor académica que redundará en el desarrollo futuro de la Academia Chilena de Bellas Artes, considerando que cada académico de número, correspondiente u honorario ingresa a la Academia por propia voluntad.