Reseña

La creación del Instituto de Chile, por Ley 15.718 de 1964, dio vida a la Academia Chilena de Bellas Artes, junto a las otras Academias creadas por esta ley, a las que se suman las dos que ya existían al momento de su fundación. (Academias de la Lengua y la de Historia).

Los Académicos de Número, reconocidos por el Supremo Gobierno, de conformidad con el artículo transitorio de dicha ley, fueron los siguientes: Jorge Délano, Alfonso Leng, Camilo Mori y Domingo Santa Cruz.

Reunidos estos Académicos, por primera vez, procedieron a designar como Presidente de la Corporación al compositor Domingo Santa Cruz.

La Corporación ha estado siempre atenta a los requerimientos y falencias que se hacen presente en el campo cultural, con el fin de contribuir a un mejor desarrollo de la cultura en el medio nacional.

Es así, que la Academia se ha preocupado especialmente, por dar a conocer las obras teatrales que tienen importancia para nuestro medio particular, mediante lecturas dramatizadas que se realizan en sesiones públicas.

De igual modo la Corporación ha favorecido las obras de los compositores nacionales, mediante grabaciones de la música chilena, en cuanto arte mayor, tanto de cámara como sinfónica, para ayudar a su conocimiento por parte de la comunidad toda.

También, se están grabando en video-casetes, obras pictóricas, esculturas y frescos chilenos que luego se traspasarán a CD-Rom, para facilitarle a los estudiantes su familiarización con la expresión plástica nacional, a través de la computación.

El objetivo principal de la Academia Chilena de Bellas Artes es promover el progreso y difusión de las Artes en todas sus manifestaciones.